domingo, 10 de abril de 2016

Pájaro y pavesas

Como un pájaro preparándose para la migración ante el cambio de estación, el recuerdo sobrevuela mi parcela de cuando en cuando. La tranquilidad me acompaña mientras no oigo las alas batir, pero cuando se rompe el silencio y siento la presencia del ave, algo me sopla en el corazón. Es entonces cuando quiero, no sólo dejarle la puerta abierta para que pueda entrar, sino abrirla de par en par, poner una cuña para evitar que se cierre y salir afuera a hacer mil aspavientos hasta que se decida a pasar, se pose en mi cocina y se quede a tomar un té infinito.Y todo aun a a sabiendas de que --al contrario de lo que cabría esperar de un pájaro-- éste no es un ser libre.

Así es como estos días transcurren; como una oscilación continua entre memorias y presente, entre presencias y ausencias, entre la convicción y el arrepentimiento, entre la quietud y la pasión. El anhelo se me cubre de resina y a él quedan adheridos cada uno de los recuerdos volantes que colman mi memoria como pavesas en el seno del incendio.

1 comentario:

  1. Nuestra memoria se construye con recuerdos: buenos y malos.

    Nos gustaría deshacernos de los malos, pero porque cargamos connotaciones profundamente negativos en ellos y no valoramos el aprendizaje que nos han traído...

    Supongo que es cuestión de cambiar la forma de ver las cosas y de tomar algún que otro café con nuestro pasado.

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